El Personaje Histórico: Entre la Realidad y la Leyenda

Luis Candelas (1804-1837) representa una figura única en la historia del Madrid de la primera mitad del siglo XIX, encarnando el prototipo del bandolero urbano ilustrado que supo ganarse la simpatía popular más por su ingenio que por su violencia. Su biografía, aunque cuajada de actos delictivos de lo más reprobables, también recoge gestos de gran generosidad con la gente humilde, configurando un personaje rodeado de un halo romántico que ha perdurado hasta nuestros días.

Contexto histórico: Candelas desarrolló su actividad durante el reinado de Fernando VII (1814-1833), período caracterizado por la crisis económica, la inestabilidad política y el crecimiento de la marginalidad urbana en Madrid. La ciudad experimentaba un crecimiento demográfico importante, pero sin el correspondiente desarrollo económico, lo que creaba las condiciones propicias para el desarrollo de la delincuencia organizada.

El territorio de actuación: Los espacios del Madrid de los Austrias constituyeron el escenario preferente de las correrías de Candelas. Las calles estrechas, los pasadizos, las cuevas y sótanos del casco histórico proporcionaban las condiciones ideales para las actividades delictivas: múltiples vías de escape, posibilidades de ocultación y una población densa que facilitaba el anonimato.

Las Hazañas Legendarias: Ingenio contra Fuerza

Las anécdotas atribuidas a Luis Candelas revelan un modus operandi caracterizado por el ingenio y la teatralidad, más propio de la picaresca literaria que del bandolerismo tradicional:

El Truco de la Capa de Terciopelo: Esta anécdota, una de las más célebres, ilustra perfectamente el método de Candelas. Al observar una capa de terciopelo en un escaparate próximo a la Puerta del Sol, desarrolló un plan que combinaba ingeniería social y actuación teatral:

  1. Preparación del escenario: Entró en la panadería de enfrente y compró treinta bollos pasados (duros), explicando al panadero que era para una broma a un amigo.

  2. Ejecución del plan: Se probó la capa en la tienda y, al llegar el momento del pago, propuso al comerciante acompañarlo a la panadería donde su “amigo” le debía treinta duros.

  3. El engaño: El panadero, siguiendo el juego y conteniendo la risa, invitó al comerciante a la trastienda para “entregarle” el dinero, momento que aprovechó Candelas para escapar con la capa.

El Engaño de las Telas: Disfrazado de alcarreño, Candelas entró en una tienda de telas con alforjas y una cuerda, pidiendo al comerciante que sujetara la cuerda “del burro” mientras él cargaba la mercancía. El tendero descubrió después de un rato que el otro extremo de la cuerda estaba atado a una reja, habiendo estado sujetando un animal inexistente.

Los Espacios del Delito: Topografía Criminal del Madrid de los Austrias

La Plazuela de San Javier: Considerada la plaza más pequeña de Madrid, esta plazuela situada en la calle del Conde era uno de los refugios preferidos de Candelas. La leyenda cuenta que tenía una amante que vivía en un piso de la plaza, y cuando la visitaba, apostaba dos compañeros armados de trabucos en la entrada, vigilando la posible aparición de la autoridad.

Las Cuevas de Cuchilleros: En la gruesa y pétrea base del Arco de Cuchilleros se encuentran unas antiguas cuevas que han sido explotadas turísticamente con la denominación del famoso bandolero. Estas cuevas formaban parte de la red de espacios subterráneos del Madrid medieval y fueron utilizadas como refugio por diversos personajes marginales a lo largo de los siglos.

La Calle del Rollo: Esta calle, de forma retorcida y con múltiples recodos, proporcionaba condiciones ideales para los atracos. La leyenda atribuye a Candelas el uso de la plazuela para atracar a los pobres viandantes que se les ocurría utilizarla, convirtiendo el espacio en una verdadera trampa urbana.

Métodos y Organización: El Bandolerismo como Empresa

Luis Candelas no actuaba solo, sino que había organizado una verdadera empresa criminal con métodos sofisticados:

Organización jerárquica: Candelas dirigía un grupo organizado con funciones específicas: vigilantes, ejecutores, encubridores y contactos en diversos niveles sociales.

Inteligencia previa: Sus golpes estaban precedidos de un cuidadoso trabajo de información sobre las víctimas, sus rutinas, sus propiedades y sus movimientos.

Teatro y persuasión: Muchas de sus operaciones se basaban en la ingeniería social, utilizando disfraces, identidades falsas y representaciones teatrales para ganar la confianza de las víctimas.

Red de complicidades: Contaba con una extensa red de colaboradores en diversos establecimientos del casco histórico: posadas, tabernas, tiendas y casas de huéspedes.

La Captura y Ejecución: El Final del Mito

Luis Candelas fue finalmente capturado en 1837 y ejecutado el mismo año, poniendo fin a una carrera delictiva que había durado más de una década. Su ejecución se realizó en la Plaza de la Cebada, convirtiéndose en un espectáculo público que atrajo a miles de madrileños.

La construcción del mito: Paradójicamente, la muerte de Candelas contribuyó a consolidar su leyenda. La literatura popular, los pliegos de cordel y las representaciones teatrales se apoderaron inmediatamente del personaje, depurándolo de sus aspectos más sórdidos y subrayando su ingenio y su generosidad con los pobres.

La figura de Luis Candelas trascendió rápidamente la realidad histórica para convertirse en un arquetipo literario y cultural:

La zarzuela: La zarzuela “Luisa Fernanda”, con música de Federico Moreno Torroba, tiene lugar en un mesón de la Plazuela de San Javier ya desaparecido. La obra fue estrenada el 26 de marzo de 1932 en el teatro Calderón de Madrid, consolidando la asociación entre Candelas y los espacios del Madrid histórico.

Literatura popular: Numerosos pliegos de cordel, novelas por entregas y obras teatrales tomaron a Candelas como protagonista, creando un corpus literario que contribuyó decisivamente a la configuración de su leyenda.

El Robin Hood madrileño: La literatura popular construyó la imagen de Candelas como un “Robin Hood madrileño” que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, aunque esta caracterización responde más a las necesidades narrativas del romanticismo que a la realidad histórica.

Significado Histórico y Antropológico

La figura de Luis Candelas y su relación con los espacios del Madrid de los Austrias revela aspectos importantes de la sociedad madrileña del siglo XIX:

Crisis social y económica: El bandolerismo urbano de Candelas refleja las tensiones sociales y económicas del Madrid fernandino, donde la marginalidad encontraba en el delito una forma de supervivencia y promoción social.

Geografía del delito: La utilización de los espacios del casco histórico evidencia cómo la morfología urbana medieval favorecía determinadas actividades delictivas, creando una verdadera “geografía del delito” en el corazón de la capital.

Memoria popular: La pervivencia de las leyendas de Candelas demuestra la capacidad de la memoria popular para transformar figuras históricas reales en arquetipos literarios que expresan aspiraciones y frustraciones colectivas.

Identidad madrileña: Candelas se convirtió en una figura identitaria del “ser madrileño”, encarnando valores como el ingenio, la ironía, la solidaridad con los humildes y la resistencia frente al poder, características que la cultura popular atribuye al carácter específico de los habitantes de la capital.

La historia de Luis Candelas ilustra así la compleja relación entre realidad histórica, espacio urbano y construcción mítica, mostrando cómo los espacios del Madrid de los Austrias no solo fueron escenario de acontecimientos históricos, sino también laboratorio de creación de identidades culturales que perduran hasta nuestros días.